La cocina con tus hijos: una asignatura estimulante

La cocina con tus hijos dentro, ¿suena como una pesadilla? Mi primer post en Sentada en mi columpio te convencerá de lo contrario. ¡Verás!

El otoño ya ha dejado su huella y el invierno está a la vuelta de la esquina, las tardes son largas e interminables, el frío envuelve las calles de nuestras ciudades y lo único que nos apetece es quedarnos en casa y disfrutar de la familia…pero tus hijos siempre quieren más. La cocina con tus hijos será una actividad muy divertida para los niños y además aprenderán cosas que hasta entonces desconocían.

La cocina nunca ha estado tan de moda como hasta ahora gracias a los programas de televisión culinarios como Master Chef Junior, ahora las listas de espera en las escuelas se alargan y cada vez son más los niños que optan por esta actividad extraescolar. ¿Entonces a qué esperas para entrar en la cocina con tus hijos?

El mundo de la cocina puede ser muy divertido para los niños y una forma muy buena para que se interesen por los alimentos saludables. Enseñar a cocinar es el camino perfecto para estimular y ayudar a los niños a que conozcan los hábitos alimentarios.

Entre los fogones los más pequeños aprenderán a saber elegir los alimentos, a medir los ingredientes necesarios, a seguir los pasos de las recetas y a ayudarse entre sí.

 

Pero también el compañerismo y la diversión en el entorno familiar.

Aún recuerdo cuando mi madre y yo pasábamos las tardes de los sábados haciendo repostería y os aseguro que me lo pasaba muy bien. Una de las recetas que más me gustaba hacer eran las trufas de chocolate -lo reconozco soy una ‘chocoadicta’-. Mi madre me enseñaba muy pacientemente todas las cantidades, las medidas de cada ingrediente y toda su elaboración, el momento más divertido era cuando teníamos que dar forma a las trufas, ya que, más de una acaba en mi boca sin que mi progenitora se diese cuenta.

Estimular al niño en la cocina

Muchos os preguntaréis, ¿cómo hacemos para que nuestros hijos participen en la cocina? Receta mágica: creando un ambiente divertido que consiga estimularlo, de modo que no vea el mundo culinario como una actividad única para adultos. Así, evitaremos que el niño se aburra y además conseguiremos inculcar el esfuerzo y el compromiso de lo cotidiano.

La experiencia de cocinar con nuestros hijos requiere mucho esfuerzo y paciencia por nuestra parte. Tendremos que dejar de lado esas prisas y la búsqueda de resultados inmediatos, una característica negativa pero muy común en el siglo XXI.

La educación es la base de nuestro conocimiento y aprendizaje, y la cocina puede ser un buen lugar para seguir aprendiendo. Podremos enseñarles la importancia que tienen las vitaminas, las proteínas, los hidratos y la pirámide de los alimentos. Además, con esta iniciativa conseguiremos educar poco a poco sus paladares y de esta forma aprenderán a comer de todo.

A través del mundo culinario también conseguiremos crear un vehículo perfecto para que el niño aprenda habilidades como la coordinación ojo-mano, la creatividad, la exploración o la atención al detalle. De esta forma, los niños probarán nuevos sabores y texturas que hasta entonces les eran desconocidos.

¿Por qué es importante la cocina?

Los niños necesitan actividades estimulantes para seguir creciendo y aprendiendo. La cocina además de enseñarles materias como física o matemáticas les ayuda a relacionarse y a divertirse.

Entre fogones, los niños conocerán alimentos desconocidos para ellos, colores, texturas y sabores que posiblemente en un principio rechacen pero luego reconozcan que les gusta. Por otro lado, les enseñaremos lo importante que es la higiene dentro de la cocina: lavarse las manos, lavar los alimentos, pero también la mesa de trabajo. De esta forma, les hablaremos sobre las bacterias y la necesidad de seguir una buena cocción y conservación de los alimentos para evitar enfermedades.

¿Has probado a realizar un bizcocho, unas magdalenas o unas galletas con tus hijos? No lo pienses y pídele que te ayude seguro que disfruta manchándose las manos con harina, huevo o aceite y viendo como sube la masa a través del horno.

La cocina se convertirá en el gran laboratorio cotidiano de tus hijos, ya que, se familiarizarán con medidas, cantidades, magnitudes, tiempos, densidades y un sinfín de términos propios de las matemáticas. Problemas matemáticos prácticos y sabrosos mucho más perdurables en sus mentes que otro tipo de ejercicios.

De ahí que, además de un juego, la cocina es una actividad muy importante para el aprendizaje y el crecimiento de los niños, porque pueden aplicar todos los conocimientos que aprenden en el colegio en casos tan prácticos como es el mundo culinario.

¿Quieres que tus hijos entren en la cocina?

Te damos  6 consejos con los que conseguirás involucrar a los ‘peques’ en la cocina:

  1. Programación del Menú: Deja a tus hijos que te ayuden con el Menú del fin de semana.  Recuerda que dicho recetario se base en una alimentación sana y saludable, pero deja que se den un pequeño capricho con algo de repostería que seguro les encantará.
  1. Haced la lista de la compra juntos: Si ya saben escribir que te ayuden a comprobar lo que falta en casa y que lo escriban. Una pizarra magnética en la nevera será el utensilio perfecto para que puedan apuntar todo lo que echen en falta.
  1. Llévatelos al Supermercado: Así podrán conocer de dónde vienen los alimentos, las variedades de colores y sabores  existentes en los almacenes de alimentación.
  1. El orden en casa es primordial: Enséñales que una vez se llega a casa hay que colocar cada producto en su sitio; los niños se sentirán útiles al ver que confías en ellos para esta tarea.
  1. Manos a la obra: Una vez tengáis el menú decidido y todo lo necesario ¡que comience el juego! Define diferentes tareas de acuerdo a su edad. A través de la creación los niños se sentirán orgullosos y su autoestima aumentará, ya que, recibirán una gratificación inmediata por parte de sus mayores.
  1. La música amansa a las fieras: Cuando estés en la cocina pon un poco de música seguro les encantará tararear las canciones mientras te ayudan a hacer una pizza, unos espaguetis o una crema de verduras. También puedes decantarte por elegir una melodía según la comida que vais a cocinar, por ejemplo si se trata de comida italiana, ¿Qué tal una música italiana?

Ya veréis como cocinar se convierte en uno de los mejores momentos de la semana, porque además de matemáticas, ciencias y física la cocina nos ofrecerá nuevos retos como las conversaciones sobre el funcionamiento de nuestros cuerpos, la salud, la vida y demás conocimientos que seguramente vuestros hijos no quieran perderse. ¿Nos vemos en la cocina?